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Jueves y no se tenía que ir limpio, después de ir con
Victor, estar en las escaleras y esperar horas a Juan caímos con
Alan. Nos dimos el lujo de
ponchar un par de toques que fumamos en la Alameda. El
mezcal no
chispó totalmente y ya había cerrado la tienda, nos descuidamos por unos momentos y un
lalaco andaba
oliéndonos las nalgas, agarró el envase lo
olió y en sus ojos pudimos ver el hambre que tenia,
andábamos llenos de droga pero no llegó a revisarnos, no se fue con la suya el hijo de su puta madre, esta vez no la pelaron
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